Un proceso sistemático, auditable y trazable. Desde la aceptación mecánica inicial hasta la verificación clínica de radiocirugía, garantizando precisión geométrica y dosimétrica paso a paso.

Comprobamos los requisitos de aceptación del fabricante y las condiciones de instalación: isocentro, escalas de gantry y colimador, coincidencia de campos y distancias. Documentamos los valores de referencia para el programa de control de calidad del equipo.
Adquirimos curvas de porcentaje de dosis en profundidad (PDD) en agua. Caracterizamos la profundidad de dosis máxima y la penetración del haz, con los tamaños de campo, geometrías y detectores definidos para el comisionamiento.
Medimos perfiles en los planos principales y, cuando corresponde, diagonales: simetría, penumbra y forma del haz. Determinamos factores de campo relativos a la referencia; la evaluación de planicidad se aplica según el tipo de haz.
Seleccionamos detectores apropiados para la pérdida de equilibrio lateral, la posible oclusión de la fuente y el tamaño del detector respecto al campo. Medimos PDD, perfiles y factores de salida con las correcciones pertinentes de TRS-483; el empalme entre detectores se documenta cuando corresponde.

Determinamos la dosis absorbida en agua en la profundidad de referencia según TRS-398 Rev.1. Documentamos la salida y los factores de corrección. Cuando se requiere expresar la dosis en la profundidad de máximo, realizamos la conversión con el PDD o TMR medido y la geometría correspondiente.
Comparamos la dosis calculada por el TPS con una medición independiente en fantoma, en la misma geometría y posición del detector. Registramos la diferencia y la evaluamos con los criterios del programa institucional de comisionamiento.
Verificamos planes de prueba IMRT y VMAT mediante mediciones de distribuciones y análisis gamma, documentando los parámetros del análisis. Los resultados contribuyen a establecer la línea base para el control de calidad de las técnicas de entrega dinámica.
Evaluamos la coincidencia del isocentro con pruebas Winston–Lutz y verificaciones específicas de los colimadores usados. Las pruebas de extremo a extremo recorren simulación, planificación, posicionamiento, imágenes y entrega de dosis en un fantoma.
Consolidamos los datos medidos del acelerador, las geometrías, los detectores, las correcciones y los criterios de evaluación en un informe técnico revisado. La línea base permite repetir las pruebas relativas y absolutas y comparar los controles posteriores con una referencia trazable.
El conjunto de pruebas y sus criterios se define según el equipo, las técnicas habilitadas y el programa institucional.
Al finalizar la medición, entregamos toda la línea base estructurada sin ambigüedades. Si tiene inquietudes sobre los protocolos implementados, los tiempos de ejecución, o cómo adaptamos este flujo a su institución, estamos aquí para conversar.
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